EVALUACIÓN Y TRATAMIENTO INFANTO-JUVENIL

En el Centro Psicológico Dra. Nieves Martínez-Hidalgo en Murcia, el respeto a niños y adolescentes constituye un valor primordial. Por ello, en una primera visita, cuando se trata de un niño o de una niña, se informa a los padres que deben venir solos. De este modo, pueden hablar con total libertad con la psicóloga sin que el/la hijo/a se sientan humillados o en tensión al escuchar cómo sus padres hablan de él ante “un extraño” (el psicólogo). En una segunda visita, vienen ambos padres acompañando a su hijo/a y hablan en términos constructivos sobre la situación a resolver, dejando un mayor protagonismo al menor para que éste pueda expresar sus sentimientos, miedos, motivaciones, etc.

Cuando se trata de un adolescente, se tiene en cuenta lo que él desea: entrar él primero solo  o acompañado por sus padres, o que entren al finalizar la sesión los padres. Lo importante en este caso, es que se forje un lazo de confianza entre la psicóloga y el adolescente para poder realizar una terapia eficaz.

Tanto en el caso de los niños como en el de los adolescentes, la evaluación y el posterior tratamiento suele implicar a los padres y madres, ya que un porcentaje de los problemas por los que se consulta pueden derivar de una comunicación paternofilial ausente o poco asertiva, o de unos patrones educativos inadecuados que habrá que restaurar y/o cambiar.

Son numerosos los estudios que evidencian el hecho de que en nuestra sociedad actual, un número significativo y cada vez mayor de niños y adolescentes experimenta problemas de salud mental (1 de cada 5 según la OMS) y se dispone de pocos apoyos para hacerles frente. Por ejemplo, en los centros educativos se cuenta con pocos recursos que hacen difícil la posibilidad de ofrecer una atención adecuada al alumnado con diversidad en salud mental.

Por otro lado, la falta de información y la ausencia de campañas de promoción y educación de la salud mental tanto en la sociedad general como en los centros educativos, dificultan la detección temprana -tan decisiva- de los chicos y chicas que pueden necesitar apoyo psicológico.

Es importante saber que el hecho de no acceder al diagnóstico y tratamiento temprano conlleva, en esta etapa de la vida, al agravamiento de los síntomas, al abandono y/o fracaso escolar, al aumento de conductas de riesgo, de abuso de sustancias y de las tasas de suicidio.

ALGUNOS DATOS SOBRE LA PREVALENCIA DE LOS PROBLEMAS DE SALUD MENTAL EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

 

  • Se estima que entre el 30,2% y el 50% de la población infanto-juvenil de 9 a 17 años de edad tiene o ha tenido alguna alteración psicológica en su vida, siendo más frecuentes los problemas exteriorizados (27% – 35%), como los problemas de conducta, por oposición, adicciones, etc., que los interiorizados (6%-7%), como problemas de ansiedad y depresión.

 

  • Los trastornos psicóticos tienen una baja incidencia en la infancia (1 por 10.000) pero se incrementan de forma alarmante en la adolescencia tardía (17-18 años; 17 por 10.000) y en los varones son el doble de frecuentes que en las mujeres.

 

  • Otro dato a tener en cuenta es el elevado grado de comorbilidad que existe entre los diferentes problemas psicológicos, llegando a alcanzar entre el 20% y el 60%. Las cifras más altas de comorbilidad se han encontrado en problemas de ansiedad y depresión (Del Barrio, 2010).

 

  • Los trastornos de conducta alimentaria (TCA) constituyen en la actualidad cuadros de gran relevancia social, especialmente en población de más alto riesgo: mujeres jóvenes y adolescentes de países desarrollados o en vías de desarrollo. En esta población, se ha producido un incremento de dos a cinco veces en las cifras de prevalencia del TCA en las últimas tres décadas, aceptándose un porcentaje de 0,5-1% de anorexia nerviosa (AN), de 1-3% de bulimia nerviosa (BN) y de aproximadamente un 3% de trastornos de la conducta alimentaria no especificados (TCANE).

 

  • Los problemas de ansiedad y depresión en población infanto-juvenil son los que se presentan con mayor frecuencia a esta edad y los que suscitan una mayor demanda asistencial en los servicios de salud mental, siendo el porcentaje mucho más alto entre el género femenino.

 

PROBLEMAS MÁS FRECUENTES EN LA ETAPA DE LA ADOLESCENCIA

  • Los problemas de acoso escolar
  • Los conflictos familiares
  • Las decepciones con amistades íntimas,
  • La depresión
  • El suicidio
  • Los cuadros de ansiedad
  • Los trastornos de alimentación
  • El consumo de sustancias
  • Y, entre todos ellos, los más frecuentes son los problemas de ansiedad y la depresión. 

ABORDAJE DE LOS PROBLEMAS INFANTO-JUVENILES

Los objetivos de la terapia en esta etapa de la vida varían en función de las necesidades detectadas en la fase de evaluación y diagnóstico, sin embargo, en términos generales,  podríamos fijar estos objetivos como primordiales:

  • Disminución de la sintomatología (tristeza, ansiedad, obsesiones, tics, etc)
  • Transmitir a los niños o adolescentes y a sus familiares estrategias de afrontamiento que les permita resolver sus problemas actuales y prevenir y/o reducir problemas posteriores.
  • Promover un funcionamiento individual, familiar, escolar y social adaptativo.

 

ÁREAS DE INTERVENCIÓN TERAPÉUTICA

  • Tratamiento individual de los síntomas físicos, cognitivos, emocionales y conductuales.
  • Desarrollo de un nivel de autonomía ajustado a la edad cronológica del menor.
  • Tratamiento familiar con el fin de establecer una coherencia en las pautas educativas y mejorar las relaciones paternofiliales.
  • Desarrollo de las habilidades sociales necesarias para que se establezca una adecuada relación social con los iguales y con el resto de familiares y adultos.
  • Fomentar una adaptación normalizada a nivel escolar, favoreciendo el desarrollo de un adecuado hábito de estudio y la aceptación de las normas básicas que permita tener un buen rendimiento académico.
  • Área social
  • Otras áreas como: medicación, sueño, sexualidad, juego y deporte.